Sensores climáticos como el anemómetro permiten anticipar condiciones del entorno y ajustar decisiones productivas en el campo (Foto: Benjamin Sadjak / Unsplash)
Sensores climáticos como el anemómetro permiten anticipar condiciones del entorno y ajustar decisiones productivas en el campo (Foto: Benjamin Sadjak / Unsplash)
El mercado global de sensores agrícolas alcanzó los 2.300 millones de dólares en 2025 y crece a ritmo de dos dígitos, una señal de que el agro está apostando cada vez más a medir con herramientas digitales lo que ocurre en el campo para ajustar riego, insumos y decisiones productivas en un contexto de presión climática y márgenes cada vez más finos.
Según un reporte de Global Market Insights, este mercado crecerá hasta 2.500 millones de dólares en 2026 para dar un gran salto hasta los 6.900 millones de dólares en 2035, impulsado por la adopción de agricultura de precisión y por la incorporación de tecnologías como Internet de las Cosas (IoT), inteligencia artificial (IA) y sistemas de monitoreo en tiempo real.
“Estos sistemas permiten capturar información continua sobre variables productivas clave y convertirla en datos accionables, transformando la forma en que los productores monitorean y gestionan sus cultivos”, señaló el reporte.
Los números muestran que, dentro del mercado, los sensores de suelo concentran la mayor participación. Medir humedad, temperatura y niveles de nutrientes se volvió central para optimizar el uso del agua y de los fertilizantes, dos insumos críticos tanto por su peso en los costos como por su impacto ambiental.
El crecimiento también alcanza a los sensores climáticos y ópticos, utilizados para monitorear condiciones atmosféricas, estado de los cultivos y variaciones en el entorno productivo. De acuerdo con Global Market Insights, estos dispositivos ganan terreno a medida que los productores buscan anticipar riesgos y reducir la exposición a eventos climáticos extremos.
Desde el punto de vista tecnológico, el reporte destaca la integración de sensores con plataformas digitales basadas en la nube. Esta combinación permite procesar grandes volúmenes de datos y aplicar modelos predictivos orientados a mejorar la planificación y la toma de decisiones en tiempo real.
En términos de adopción, el crecimiento del mercado está liderado por explotaciones de gran escala, donde la agricultura de precisión ya está consolidada. Sin embargo, el informe señala que la reducción de costos y la mejora en conectividad están ampliando el acceso a productores medianos en distintas regiones.
Por otro lado, la expansión de sensores de bajo consumo energético y el despliegue de redes inalámbricas son otros factores que aceleran el mercado. Se trata de tecnologías que facilitan la implementación de sistemas de monitoreo incluso en zonas rurales con infraestructura limitada.
“El costo inicial de implementación, la necesidad de capacitación técnica y las brechas de conectividad siguen siendo barreras relevantes para una adopción más homogénea, especialmente en economías en desarrollo”, advirtió Global Market Insights.
Aun así, el informe estimó que la demanda de sensores agrícolas continuará expandiéndose durante la próxima década, acompañando la presión global por producir más alimentos con un uso más eficiente de los recursos naturales. En ese escenario, los sensores se consolidan como uno de los pilares tecnológicos de la agricultura de precisión.
A nivel geográfico, el reporte apuntó que el mayor mercado actual de los sensores agrícolas se encuentra en Estados Unidos y Canadá, mientras que el de mayor crecimiento es Asia-Pacífico. Entre los mercados emergentes, destacó a Brasil, México, China, India y Sudáfrica.